Manifiesto: El derecho a crecer despacio
- 25 ene
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Antes de nada, necesito hacer una pausa para daros las gracias. Unas gracias inmensas a los que leéis, a los que escribís y a los que os habéis visto reflejados en este pequeño proyecto. Soy consciente de que "Manifiesto" es algo muy personal, y sentir que al otro lado hay gente que vibra en la misma frecuencia es el mejor regalo que podía recibir.
También soy muy consciente de que este proyecto ha desconcertado a más de uno. Lo veo en mi círculo cercano, en mi grupo de moda y arte donde solemos compartir en qué andamos metidos y nos apoyamos mutuamente. Ellos han visto mis trabajos anteriores: esos lienzos atacados con furia, buscando la belleza en la mancha, en lo sucio, en el retrato visceral lleno de imperfecciones y texturas que nacían del descontrol.
Y de repente, les presento esto. Bocetos a lápiz, limpios, con mucho aire, mezclando lo manual con lo digital, donde el silencio y el espacio negativo son tan importantes como el trazo. Sé que el cambio choca, pero es que necesitaba limpiar la mirada. Mi "Manifiesto" no va de gritar, va de capturar ese segundo exacto en el que cierras los ojos, respiras hondo y sientes que todo ha pasado. Ese instante de paz absoluta de donde parte todo.
Este trabajo acaba de nacer. Literalmente, es un bebé. Y como cualquier recién nacido, su única misión ahora mismo es existir y crecer. A veces siento que la gente, con toda su buena intención, quiere que este bebé salga corriendo antes de aprender a andar. Me dicen que aproveche el tirón, que exponga ya, que venda, que corra. Entiendo que vivimos en un mundo estresado que exige resultados inmediatos, pero yo me niego a entrar en esa rueda. No puedes pedirle a un recién nacido que recite poesía a las pocas semanas; primero tiene que mirar el mundo, balbucear y equivocarse.
Sinceramente, me da igual lo que se espere de mí o de las ventas. He decidido caminar a mi ritmo, disfrutando de cada paso y de cada momento, sin la ansiedad de la meta. A menudo me dicen que soy un rebelde por pensar así, por ir a contracorriente de las prisas. Pero se equivocan. No es rebeldía. Es algo mucho más sencillo y profundo: es ser fiel a mi naturaleza y leal a mis sentimientos.
La realidad es que hoy mi trabajo no tiene ninguna expectativa de triunfo masivo. Mi única expectativa es la evolución. Quiero que este proyecto crezca conmigo, que mute y cambie, pero lo hará única y exclusivamente cuando yo lo sienta, no cuando los demás lo quieran.
Gracias por tener la paciencia que el mundo ha perdido y acompañarme en este paseo lento.
Y tú, ¿te permites ser "pequeño" y aprender despacio, o te obligas a correr antes de tiempo?


