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Nací entre silencios, buscando una forma de mirar que no doliera.
Durante años observé el mundo sin saber que lo hacía para entenderme.
Pintar se volvió una manera de respirar,
una forma de ordenar lo que el alma no sabía decir.
IO SONO MONGE no es una historia ni un personaje.
Es el punto exacto después del caos:
cuando todo se disuelve y solo queda la calma,
la presencia,el renacer.
Cada color es una voz que aprendió a hablar despacio:
El ocre,la raíz y la memoria.
El azul,la distancia que libera.
El blanco,la pausa que cura.
El negro,la profundidad que protege.
Esta obra no busca explicar, sino acompañar.
Nace del amor, del respeto, de la libertad de ser.
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